¿Y si el instinto maternal no existe?

Muchas mujeres han sido consideradas dioses durante toda su vida. “Mitad hembras” sólo porque no son madres, como si la experiencia del embarazo definiera a la mujer como tal. Superó, por tanto, aunque no totalmente, el tabú de la maternidad perdida hay otro problema para el universo femenino, el deinstinto maternal.

La sociedad nunca escatima una oportunidad a las mujeres, y no crea que estas diversas insinuaciones necesariamente provienen del universo masculino. El argumento de la maternidad es difícil y complejo y, quizás, esta herencia cultural que llevamos con nosotras proviene precisamente de la creencia en la existencia del instinto maternal.

Ese tipo de impulso que, en cierto momento, desencadena en las mujeres el deseo y el deseo de dar a luz a un hijo, la misma que generaría una especie de manual inconsciente para manejar y cuidar a los más pequeños. Y sigue siendo él quien crea otra presión más sobre las mujeres, porque si es cierto que existe, ¿cómo no sentir el deseo de ser madre?

Desde un punto de vista científico las opiniones son contradictorias, al igual que los sentimientos y vivencias personales de los únicos protagonistas de toda esta historia, nosotros.

Muchos estudios ellos cuestionaron la existencia del instinto maternal o en todo caso no han hablado de ello como algo que no se puede asociar a todas esas creencias y lugares comunes sobre la maternidad y la mujer. Uno de los primeros en este sentido fue el de David Cutts, autor del ensayo de 1979 ¿Existe algo llamado “instinto maternal”?. Pero la creencia de que este instinto primordial, referido al universo femenino, es universalmente arraigado en la sociedad Así lo demuestra la propia definición del término en el diccionario Larousse:

“Una tendencia primordial que crea, en toda mujer normal, un deseo de maternidad y, una vez satisfecho este deseo, empuja a la mujer a cuidar la protección física y moral de sus hijos”.

Entonces, ¿qué pasa con todas las mujeres que no sienten ternura o emoción ante la idea de tener un bebé en sus brazos? ¿Serían necesariamente considerados seres antinaturales o abominables?

Según la socióloga Laura Kipnis, el instinto maternal está solo una invención social que tiene sus raíces en el período de la Revolución Industrial, ese momento histórico en el que los niños eran un recurso precioso para el trabajo. Para hacerse eco de la inexistencia de este instinto, Amy Blackstone, profesora de Sociología en la Universidad de Maine, ha declarado, en varias ocasiones en su blog, que no todas las mujeres quieren ser mamás, ni tienen este deseo.

Frases destinadas a ser discutidas, pero que encuentran su veracidad en las experiencias de interés directo. Y, además, es bueno tener en cuenta que no existe ninguna evidencia científica capaz de sustentar la existencia de este sentimiento: ¿es, por tanto, solo una cuestión social?

Sí, según Blackstone, el instinto natural tiene más que ver con la cultura, que con la naturaleza y los padres te conviertes con el aprendizaje, en igual medida para mamá y papá.

Lo cierto es que no se puede ignorar que muchas mujeres tienen ese sentimiento profundo y persistente de querer un hijo. Pero, en apoyo de todo lo que hemos dicho, nos parece claro que no se trata de un deseo ligado exclusivamente a las mujeres con un componente biológico, cuanto más psicológico y también extendido a la paternidad.