Suministro

Es bien sabido: la salud se construye en la mesa. “Hábito” inevitable, el de comer, que nos involucra al menos tres veces al día. Muchos de los alimentos que consumimos y a los que dedicamos nuestra pasión gastronómica sobre todo contienen los reales ingredientes activos medicamentosos, de la que a menudo ni siquiera sospechamos su existencia.

Las novedades y aclaraciones que surgen de los estudios realizados por la ciencia de la nutrición permiten por tanto conocer con gran detalle principios activos, acciones terapéuticas, aplicaciones en sujetos con trastornos leves o enfermedades manifiestas, para que cada uno de nosotros pueda abordar con más conciencia de la comida no solo para alimentar, sino también para sanar.

Sabemos que uno dieta equilibrada incluye la presencia de todos los componentes de la pirámide alimenticia, pero elegir los ingredientes según sus características terapéuticas, como si fueran medicamentos, puede ser otro objetivo a alcanzar.

Símbolo de gratificación psicológica y de poder, la comida está cada vez más cargada de valores añadidos. Anorexia, bulimia, obesidad, dietas de todo tipo para cualquier necesidad, complementos, barritas energéticas… y mientras tanto el negocio avanza.

Si hasta hace una generación comer mucho y sustancialmente era sinónimo de buena salud y bienestar, hoy parece primar miedo a la comida. Fresco, bueno y cada vez más natural .. pero de seguir uno dieta equilibrada es un pequeño paso hacia una verdadera fobia a la comida. El nuevo desafío es conciliar las necesidades saludables con las de ligereza y digestibilidad sin caer en la estandarización: el placer de la comida es cada vez más escaso.