Obesidad. Así es como pone en riesgo su salud

El mundo habla de “epidemia de obesidad”, Representando uno de los principales problemas de salud pública mundial. El número de personas con un fuerte aumento de peso corporal también está aumentando muy rápidamente en todos los grupos de edad, incluidos los niños. Y los datos, incluso para Italia, no son alentadores: se estima que más de 4 de cada 10 personas resultan en exceso de peso y este dato no muestra tendencia a mejorar, al menos en los últimos cinco años. Con respecto a niños, nuestro país es, en Europa, el de mayor prevalencia de sobrepeso y obesidad en niños en edad escolar e incluso si hay una ligera disminución de la prevalencia (del 35% en 2008 al 31% en 2016) todavía casi un tercio de los niños italianos tiene exceso de peso, especialmente en regiones del sur de Italia y en familias con baja educación parental y bajo nivel socioeconómico.

El identikit de los obesos

los Pautas para una alimentación saludable (Revisión 2018) rastrea el “identikit” de la persona obesa. El exceso de peso (suma de sobrepeso y obesidad), dice el documento, tiende a aumentar a crecer en edad y es más frecuente en algunas categorías: en hombres (56%) que en mujeres (38%); en los ancianos (53%) en comparación con los jóvenes (37%); en el Sur (52%) en comparación con el Centro (45%) y el Norte (44%). Cabe señalar que en el grupo de edad de 55 a 65 años, el sobrepeso y la obesidad están presentes en 2 de cada 3 hombres y en 1 de cada 2 mujeres. Tanto en los adultos como en los niños, la obesidad también es una expresión de las penurias y la pobreza y más aún de la baja escolaridad. De hecho, es más común entre personas con dificultades económicas (35%) en comparación con aquellos con mayores ingresos (16%); entre los que tienen una calificación educativa baja o nula (41%) en comparación con los que estudian más tiempo (23%).

Cómo pone en riesgo su salud

La obesidad es una condición que una vez establecida es muy difícil de tratar y predispone a una serie de cambios patológicos tanto a corto como a largo plazo. El desarrollo de esta condición, de hecho, favorece, por ejemplo, la aparición de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, enfermedades del hígado, enfermedades osteoarticulares, enfermedades del sistema respiratorio como disnea e intolerancia al ejercicio o síndrome de apnea obstructiva del sueño, e incluso algunos tipos de cáncer (incluido el cáncer de esófago, páncreas, colorrectal, endometrio, riñón y mama después de la menopausia). Además, obesidad visceral junto con resistencia a la insulina, dislipidemia y hipertensión, juega un papel central en la patogenia de síndrome metabólico, una situación clínica en la que concurren múltiples patologías y factores de riesgo al mismo tiempo.

Las personas obesas también corren un mayor riesgo de tener patologías cerebrales (por ejemplo, accidente cerebrovascular isquémico o hemorrágico) y puede presentar depresión y trastornos de ansiedad.

Qué puedes hacer

Prevención es la consigna. Un estilo de vida correcto que incluya una adecuada actividad física y una dieta variada que limita el consumo de grasa y azúcares, muy abundantes especialmente en alimentos envasados ​​y refrescos, y aumentan su consumo de verduras, legumbres, cereales integrales y, en general, alimentos frescos y sin procesar es el primer paso para prevenir el sobrepeso y la obesidad. Al mismo tiempo, limitando laalcohol que, además de ser perjudicial para la salud de los órganos, también es una fuente importante de calorías, sin aportar ningún beneficio nutricional.

Cuando la obesidad ya está presente, la tratamiento consiste en la reducción del peso corporal, que se realizará bajo estricto control médico, siguiendo una correcta alimentación y realizando una programa de actividad fisica, adaptado a tus posibilidades y en el próximo manteniendo un peso adecuado a tu altura. En algunos casos, puede ser útil buscar apoyo psicológico.

La dieta para la reducción de peso – subraya el Ministerio de Salud – debe ser personalizado; en general debe entender frutas y vegetales; cereales (pan y pasta) con moderación y preferiblemente integrales, dan preferencia a la carne y el pescado como principales fuentes de proteínas. En cambio, deben evitarse rebaja y azúcar añadido a alimentos y bebidas, alimentos demasiado ricos en sal (por ejemplo, salchichas) y en grasas y azúcares (bocadillos, papas fritas, comida rápida y alimentos para asadores / pizzerías, etc.), refrescos y bebidas alcohólicas. Recuerda que una copa de vino contiene 120 Kcal, sin aportar ningún nutriente.

Por último, muy importante, al comprar alimentos envasados, es leer la etiqueta nutricional para comprobar el contenido calórico y el contenido en grasas cualitativo y cuantitativo (evitar productos ricos en ácidos grasos saturados, especialmente trans).