No culpes a tus padres por su separación, admíralos por su valentía

Mamá y papá se separan! Ya no se llevan bien, no son felices juntos y ya no se aman: sean cuales sean los motivos que los llevaron a tomar esta decisión ahora se toman, no hay vuelta atrás y todo el tiempo que pasamos juntos, en familia, ya parece un recuerdo.

Hay muchas emociones con las que los niños, grandes o pequeños, se ven enfrentados a la ruptura de sus padres. Algunos de estos son demasiado importantes y complejos para descifrarlos y domarlos, al menos al principio, lo cierto es que todos se preguntan cuán grande es el impacto de la decisión de mamá y papá, en la propia vida.

Porque no solo se desmorona una pareja, sino también la familia, tal y como estaban acostumbrados los niños a conocerlo y vivirlo; cambia y se transforma, pero la tristeza es tan grande que tienes la sensación de que es una ruptura. Y es esto lo que conduce a la fragilidad, la amargura y el enfado, sentimientos acompañados de gran confusión e inestabilidad hacia el futuro.

Y todo este malestar, este dolor que es de los pequeños, si es percibido por los padres, desencadena un círculo vicioso de sufrimiento y culpa que hay que frenar antes de llevar todo lo que queda a la deriva.

Los niños no deberían nunca juzgues a sus padres, tienen todo el derecho a tener sus dudas o a asustarse por esta nueva situación, pero señalar con el dedo a uno u otro no servirá de nada a nadie. Quizás mamá y papá ya sufren bastante por el fracaso de esa promesa de amor, ¿de qué sirve aumentar el dolor?

Incluso los padres, al igual que sus hijos, esperaban un final feliz, después de todo fueron ellos quienes crearon, con compromiso y sacrificio, esa familia en la que sentirse seguros. también mamá y papá tenían grandes sueños y expectativas en base a todos esos proyectos compartidos y llevados a cabo año tras año hasta ese momento en que se sintieron extraños en la casa.

¿Pero no es ese su derecho a ser feliz también? Cuando dos padres deciden separarse nunca lo hacen a la ligera porque pensando en sus hijos siempre estarán convencidos de que les han quitado algo. Y es tarea de los más pequeños ver su decisión como un acto de valentía, porque incluso mamá y papá merecen una segunda oportunidad.