Migraña, ¿mejora o empeora durante el embarazo?

Migraña, un problema de salud femenino. Son sobre todo las mujeres, de hecho, las que padecen este dolor de cabeza furioso (y síntomas relacionados, con la necesidad de permanecer en la oscuridad porque no soporta la luz en caso de fotofobia asociada). Por si fuera poco, la enfermedad afecta principalmente durante la edad reproductiva. Y luego, para quienes sufren de migraña, el embarazo puede ayudar ¿O debería evitarse? La respuesta correcta es la primera y la ciencia explica por qué.

Porque se teme la gestación

Para aquellos que temen un impacto negativo de la migraña en el embarazo y sobre la posibilidad de tener problemas tanto para la embarazada como para el feto, llega un dato tranquilizador. Si es cierto que entre las mujeres se piensa que esta forma de dolor de cabeza debe convertirse en un motivo de “exclusión” para las embarazadas (un poco menos de una de cada cinco mujeres estaría de acuerdo con esto), es igualmente innegable que en el frente científico la situación aparece exactamente opuesto.

De hecho, durante el embarazo, las migrañas mejorarían. Decir que esta es una investigación realizada por el equipo de Ryotaro Ishli, de la Clínica Mayo en Phoenix, que apareció en Actas de Mayo Clinic. La encuesta, que involucró a poco más de 600 mujeres en edad reproductiva identificadas a través de una base de datos especial que recopila pacientes en tratamiento en diferentes centros de dolor de cabeza en los EE.UU. y se basa en cuestionarios específicos, ha mostrado en primer lugar los temores, aunque injustificados, de que las migrañas mantengan alejadas las posibilidades de embarazo.

Casi uno de cada cinco entrevistados dijo que debido al terrible dolor de cabeza no se habría aventurado en una “dulce espera”, especialmente entre aquellos con problemas crónicos y con formas de dolor de cabeza “menstrual”, es decir, vinculado al período que precede y pasa con las pérdidas. Las causas de esta elección se relacionan en la mayoría de los casos con el miedo a que el embarazo pudiera agravar la situación y que, por otro lado, padecer migrañas pudiera haber hecho mucho más difícil de sobrellevar los clásicos nueve meses de embarazo.

Pero, ¿es realmente así?

Los mismos autores del estudio, al revelar laimportancia de la información correcta de la mujer por el ginecólogo y el neurólogo, informar cómo, independientemente de las creencias, la situación puede ser completamente aceptable. En concreto, según investigaciones científicas, al menos la mitad de las mujeres que sufren migrañas durante los nueve meses de gestación ven una reducción tanto en la intensidad de las crisis como sobre todo en su frecuencia. Las ventajas, en este sentido, serían más significativas no al inicio de la expectativa, sino en los meses próximos al nacimiento.

También de acuerdo a lo referido en la encuesta, se debe prestar más atención a los tratamientos necesarios para hacer frente a las crisis. En este sentido hay que decir que yo medicamentos utilizados tanto de forma profiláctica como terapéutica, podrían tomarse bajo la dirección del médico, obviamente si el médico lo considera, aunque siempre es importante limitar su uso y verificar su seguridad, especialmente durante los ataques.

Lo ideal para el tratamiento es siempre referir al proveedor de cuidados durante el embarazo, porque las migrañas también se pueden abordar con otros tratamientos e incluso con instrumentos que no impliquen el uso de medicamentos. Por esta razón, antes de tomar decisiones, siempre es mejor estar bien informado. Y preguntarle al cuidador si y cómo realizar una gestación, pero sin “evitar” a priori el embarazo por este tipo de dolor de cabeza.