Mastique bien para evitar el dolor y mejorar el bienestar

Un bocadillo a toda prisa y lejos. Si tiene este hábito y vacía su plato en un instante, corríjase. Y sobre todo, acostumbrarse bien al niño, que debe dedicar el momento adecuado a la comida, sin apresurarse a la mesa. ¿La razón? Como y cuanto masticamos en los primeros años de vida puede influir en nuestras funciones cognitivas, memoria y por tanto en el desarrollo intelectual. Habría un hilo rojo invisible que vincula los problemas de masticación, la respiración y otras situaciones potencialmente prevenibles con el proceso de masticación correcto.

Las indicaciones de los expertos

Centrarse en el proceso de masticación, con la comida restante el momento justo dentro de la boca para ser picada por los dientes alineados entre sí y gracias a la armonía entre el arco superior e inferior, es la lectura magistral de Takashi Ono, como parte del congreso de la Sociedad Italiana de Ortodoncia (Sido).

De las palabras del experto se desprende la importancia creciente de la función masticatoria para la salud. Segundo Giuliano Maino, Presidente Nacional de Sido: “La respiración también juega un papel importante en las funciones de la memoria y el aprendizaje y esto también a su vez está estrechamente vinculado e influenciado por la correcta anatomía del área bucal, los músculos faciales y los dientes. Por lo tanto, un tratamiento de ortodoncia rápido puede representar una solución a muchos problemas de los jóvenes en crecimiento. En primer lugar, es necesario poder informar y concienciar a los padres para que puedan someter a sus hijos a controles periódicos ”.

“Se estima que más del 80 por ciento de los italianos tienen problemas de maloclusión y por lo tanto no tienen una correspondencia fisiológica y correcta entre los dientes de las dos arcadas. Las visitas periódicas a un especialista en ortodoncia son fundamentales y todo niño debe hacerlo a partir de los cinco años como mínimo ”.

Volver en riesgo si masticamos mal o rechinamos los dientes

La mandíbula está conectada directamente con la clavícula, a través de bandas nerviosas y musculares que colocan en relación la boca con el hombro. Pero al mismo tiempo la mandíbula se conecta con el esfenoides, un pequeño hueso que se encuentra dentro del cráneo, y desde este “envía” sus posiciones estropeadas al hueso occipital, que se encuentra en la parte posterior del cráneo. Y de ella, por proximidad, las “señales” de una posición defectuosa afectan las vértebras cervicales.

Resultado: rechinar los dientes, quizás de noche y sin darte cuenta, también puede facilitar la aparición de ese molesto dolor de espalda que se origina en la parte superior del cuello, y luego se extiende hacia abajo o sube hasta la nuca hasta provocar dolores de cabeza. .

Para los especialistas es necesario ante todo conocer cómo se mastican los dientes y cómo se mueven, empujados por los huesos que los albergan y por los músculos que coordinan su movimiento, para activar la terapia más eficaz. Por eso es necesario pensar en un análisis global de la persona que no se enfoque solo en la boca, sino que incluya a todo el organismo.

Partiendo de la recopilación de información, que no debe limitarse solo a los datos relacionados con los dientes, para luego pasar a las pruebas necesarias para evaluar tanto la situación postural general (es decir, la actitud que normalmente mantienen el cuerpo y la boca) como la actitud de la parte afectada por la articulación potencialmente implicada en el defecto de posición.

En base a los resultados de estas pruebas se pueden definir tratamientos de ortodoncia, aquellos que se realizan con dispositivos “a medida”, equipos para colocar en la boca, de forma estable o durante unas horas al día. Pero los tratamientos destinados a resolver el “síntoma” relacionado con la mala posición de los dientes o las actitudes negativas, como el rechinar, también pueden ser útiles. En cualquier caso, el especialista dental puede brindar la información necesaria sobre el tipo de atención que necesita.