Hipertensión, así es como daña el cerebro

Controle su presión arterial. No es solo un llamado para guardar el corazón y las arterias, sino también para proteger el cerebro y no solo de un derrame cerebral. Tener hipertensión, de hecho, significa aumentar los riesgos de que con el tiempo un deterioro del rendimiento cognitivo, con evidentes repercusiones en la vida de las personas, incluso y sobre todo si se combina la hipertensión con otros factores de riesgo cardiovascular.

¿Qué le sucede al cerebro si la presión arterial es alta?

Para comprender qué sucede, puede ser útil revisar lo que surge de una investigación realizada en Inglaterra, el estudio Visión. La encuesta mostró que cuanto mayor es la presión en la edad adulta, alrededor de los 30-40 años, mayor es la posibilidad de que más adelante problemas que afectan el cerebro, en forma de reducción de su tamaño y especialmente de la sustancia blanca. Todo esto, conviene recordarlo, sin que aparezcan signos particulares de problemas circulatorios.

Básicamente habría algún tipo de envejecimiento prematuro de este tejido cerebral en particular, que es muy importante a pesar de que siempre estamos acostumbrados a considerar nuestras habilidades de pensamiento en términos de “materia gris”. Por poner un ejemplo, las personas con pérdida auditiva tienen una reducción en el grosor de los haces de materia blanca en el área auditiva, es decir, esos haces nerviosos que gobiernan la conexión e interacción de las células nerviosas entre sí.

La presión arterial alta, en cualquier caso, es la más importante factor de riesgo modificable por accidente cerebrovascular que, a su vez, además de exacerbar cualquier cuadro de deterioro cognitivo, expone al paciente a un mayor riesgo de demencia.

Como si eso no fuera suficiente, las personas con hipertensión tienen un mayor riesgo de desarrollar problemas cognitivos, especialmente si las lesiones, quizás completamente imperceptibles, están muy extendidas. Finalmente, según algunos estudios, es posible que alteraciones en el riego sanguíneo cerebral que dependan de valores de hipertensión arterial a lo largo del tiempo puedan, independientemente del daño real a los vasos sanguíneos, favorecer la aparición de inflamación y alteraciones en el metabolismo de las células nerviosas, con obvias posibles repercusiones en su capacidad funcional.

En resumen: hay que prestar atención a la presión arterial, también para preservar el cerebro, también porque existen estudios clínicos que demuestran cómo un control efectivo de la presión puede influir positivamente en la aparición de problemas.

¿Qué sucede si la presión arterial es alta?

No es por casualidad que “Asesino silencioso”, cuando se considera el problema de la hipertensión. De hecho, es un problema que muchas veces no da señales de su presencia, pero de alguna manera provoca una serie de alteraciones que pueden poner en peligro la salud.

En primer lugar, el aumento de la presión arterial conduce a un endurecimiento progresivo de las paredes arteriales, haciendo que los vasos se vuelvan más rígidos y, por tanto, menos sensibles a las necesidades del organismo. Evidentemente, este mecanismo no se limita solo a la banda más “externa” de la pared arterial: con el tiempo, incluso la membrana más interna de la arteria, llamada endotelio, tiende a cambiar favoreciendo la aparición de lesiones ateroscleróticas, especialmente si también hay hipercolesterolemia y otros factores de riesgo.

El resultado de estos fenómenos es un estrechamiento progresivo de los vasos sanguíneos, que también se vuelven más rígidos, y esto provoca mayores dificultades en el paso de sangre y oxígeno al corazón y al cerebro. El corazón, sin embargo, está expuesto a un mayor esfuerzo para “empujar” la sangre, con un aumento de la presión sistólica o máxima. El resultado es que avanzamos más rápidamente hacia una condición de insuficiencia cardiaca, especialmente en la vejez.

Consejo final: para mantenerse en forma, controle su presión arterial periódicamente y siga los consejos del médico para implementar las contramedidas necesarias.