Hacia un papá consciente y disciplinado

En un mundo en constante cambio como el que vivimos ahora, la sociedad se prepara para enfrentar desafíos nuevos e inesperados. Entre el trabajo ágil y la enseñanza a distancia, de alguna manera se redefinieron los métodos y entornos de las actividades que antes realizábamos físicamente. Pero no basta con encender un ordenador y pretender seguir una lección: la educación a distancia ya no es una opción, sino algo con lo que tenemos que convivir y que, por tanto, necesita una educación. El riesgo es que a nivel sociocultural, los estudiantes sean los primeros en pagar el precio.

Con el nuevo DPCM la escuela vuelve a estar en línea con todas las complicaciones que ya se habían presentado la primavera pasada. Pero, ¿cuáles son los problemas reales y concretos del DAD hoy? Contactamos telefónicamente con Ivano Zoppi, Secretario General de la Fundación Carolina, para que nos explique el proyecto #PRIMACLASSE; una campaña de sensibilización para el uso correcto de la red, también en el contexto escolar

«El escenario de hoy es bastante complejo, hay niños que no asisten a clase o lo hacen con las cámaras apagadas, hay quienes se lucen en pijama, quienes le toman capturas de pantalla o videos al profesor y lo difunden en la red. Los niños no se dan cuenta de que les faltan el respeto a los profesores ya sus propios compañeros de la escuela ”, explica Zoppi. Acciones movidas por el espíritu estudiantil del momento sin una intención ofensiva declarada, pero que puede dañar todo el sistema que ya se encuentra en un equilibrio inestable. Los padres, en este sentido, tienen una mayor responsabilidad porque son ellos los que deben, junto con la escuela, educar a los niños en este nuevo tipo de enseñanza.

El bloqueo causado por el COVID-19 causó una exposición sin precedentes de menores en la web: surgieron fenómenos perturbadores, entre estos el ciberacoso hacia el profesorado, el zoomboombing (acciones disruptivas en videoconferencias, nrd.) y la propagación entre los hijos de grupos de telegramas ilegales, que suministran material prohibido. En abril de 2020, la Fundación Carolina recibió 121 denuncias de ciberacoso a menores, 89 contra profesores, 9 por sexting (compartir imágenes íntimas de menores), 4 por pornografía vengativa, 27 grupos de telegramas donde se difundieron imágenes de menores, un caso de solicitación de un menor. El acoso cibernético significa compartir información e imágenes personales, imágenes modificadas, insultos durante las video lecciones, insultos a grupos de whatsapp, intrusión de extraños durante las videolecciones. Tantos informes de conducta irritante durante la enseñanza en línea, no solo hacia los compañeros, sino también hacia los profesores.

“Todo esto pasa por el DAD – confirmó Ivano Zoppi – un sistema que, sin las reglas aplicadas, corre el riesgo de llevar a la degradación y la violencia”. Durante la alerta Covid-19, los informes recopilados por los operadores de la Fundación aumentaron gradualmente, semana tras semana. Así que aquí está la Fundación Carolina en colaboración con Pepita Onlus, que durante años se ha ocupado del ciberacoso y ha hecho de la red un lugar seguro, lanzó la campaña #PRIMACLASSE: reglas sencillas de sentido común imprescindibles para sentar las bases de un pacto tácito de respeto y educación entre todas las relaciones digitales.

Porque a pesar del difícil inicio, la educación a distancia puede ser un gran recurso para la educación de niños y jóvenes, pero es necesaria una participación funcional y respetuosa por parte de los alumnos.

Proyecto de primera clase

Proyecto #PRIMACLASSE – Source Carolina Foundation