El clima de la mañana afecta el desempeño laboral del día

“Que tiempo hace”? Cada mañana, cuando abrimos los ojos y miramos desde la ventana para decidir cómo vestirnos, miramos las condiciones del cielo y el clima que nos dirigen.

Lo que a veces olvidamos, sin embargo, es que aunque no meteoropatas (en este caso las condiciones meteorológicas pueden incluso inducir o acentuar alguna alteración), la presencia del sol suele ponernos de buen humor, a hacernos sentir mejor, a darnos un empujón que nos acompaña durante todo el día. Incluso el clima podría afectar las actividades profesionales. Una investigación original realizada en la Universidad Leuphana de Lüneburg, que apareció en Psicología Aplicada.

Si hace buen tiempo, trabajas mejor

El estudio es ciertamente original y todo se centra en el aspecto psicológico y el impacto de las condiciones climáticas en la determinación del camino del día. Para detectar la situación, en una población de más de 100 personas, se realizaron encuestas durante varios días, administradas antes de comenzar la jornada laboral y al finalizarla.

Además de explicar su estado psicológico, los sujetos involucrados también tuvieron que rellenar en un simple diafragma que recuerda las condiciones meteorológicas vistas en televisión, con pleno sol, nubes cubriéndolo o lluvia, la situación de la mañana.

En la práctica, por tanto, el análisis abarcó casi 500 días de trabajo, relacionando el tiempo de la mañana con el bienestar al final de la jornada laboral. Resultado: cuando empiezas con el sol la situación se ve mejor cuanto más “rompía” el sol por la mañana, más llenos de energía y satisfacción estaban los empleados con su trabajo. Por el contrario, cuando hacía mal tiempo, la gente se sentía más cansada e insatisfecha. El clima, en definitiva, puede repercutir en nuestro estar en el trabajo y también en nuestras relaciones con los demás, contribuyendo a que nos sintamos más activos y no a que el cansancio del día pese por la noche.

Que significa ser meteoropatico

Déjame ser claro. Estas sensaciones son completamente comprensibles en el frente psicológico y obviamente no deben leerse en términos de patología. Sea sensible a las condiciones climáticas de hecho es una condición muy común, solo piense en los dolores que se acentúan con la humedad o la “agitación” que pueden crear los días de mucho viento. En resumen: la sensibilidad al clima es parte de la forma de ser de muchas personas, y no significa enfermedad.

La situación es ciertamente diferente cuando, por el contrario, padeces meteoropatías reales, con cuadros que deben ser diagnosticados por el médico, en los que los síntomas y signos de patología están vinculados al cambio de las condiciones meteorológicas, partiendo de la presión atmosférica para llegar al viento. Las meteoropatías reales pueden causar ssíntomas psicológicos y físicos.

Pero ojo: si cuando cambia el tiempo surgen dolores, agitación y taquicardia como por arte de magia, es una verdadera meteoropatía. Por otro lado, cuando los cambios meteorológicos aumentan las molestias ya presentes, solo hay muchas, a veces demasiado sensibles a los cambios climáticos.