Dieta con nabos, contra la inflamación y problemas hepáticos

Hemos hablado repetidamente de verdor crucífero y sus increíbles propiedades nutricionales, analizando de vez en cuando sus beneficios para la salud. Ahora es el turno del rapa: su raíz tiene un sabor dulce muy apreciado en la cocina, y gracias a su contenido en macronutrientes es una auténtica panacea para nuestro organismo.

Frente a un ingesta baja en calorías (algo más de 30 calorías por ración), lo que hace que los nabos sean ideales incluso para quienes están a dieta, estas verduras tienen una buena cantidad de fibra y por lo tanto demuestran ser preciosos aliados para la salud intestinal. Además de facilitar el correcto tránsito intestinal ea proporcionar alimento a la flora bacteriana, las fibras también son útiles para aquellos que quieren perder peso: de hecho son particularmente sazianti y ayudan a controlar las cantidades de alimentos ingeridos durante las comidas.

Los nabos también son verduras sin almidón con un glucémico bajo, por lo que su consumo no provoca picos peligrosos de azúcar en sangre. Por el contrario, un estudio publicado en Medicina alternativa y complementaria basada en evidencias ha demostrado cómo el extracto de nabo probado en ratones de laboratorio puede reducir los niveles de azúcar en sangre y mejorar la respuesta del cuerpo a la insulina. Una gran noticia para los que tienen diabetes, pero también desde un punto de vista preventivo.

Estas raíces son ricas en glucosinolati, compuestos vegetales bioactivos con acción antioxidante y antiinflamatoria. En el organismo, estas sustancias se descomponen aún más en subproductos como la arvelexina, que según varios estudios actúa contra la inflamación crónica y en consecuencia reduce el riesgo de desarrollar enfermedades como artritis, cáncer e hipertensión.

Los glucosinolatos siempre tienen una fuerte presencia acción protectora contra el hígado: Un ensayo clínico realizado en conejillos de indias con toxicidad hepática mostró que los compuestos de azufre contenidos en los nabos redujeron los síntomas y el daño al hígado. Finalmente, estos compuestos son responsables de la producción de isotiocianati, sustancias con eficacia antibacteriana. De hecho, pueden inhibir el crecimiento de bacterias y combatir las infecciones por Escherichia coli y Staphylococcus aureus.

Los nabos también son ricos en sustancias antioxidantes: la vitamina C (en una ración encontramos el 30% de la cantidad diaria recomendada) es fundamental para desarrollo de defensas inmunes y, como han demostrado varios estudios, tiene una acción antitumoral; en particular, parece ser capaz de reducir el crecimiento de células cancerosas. Mientras que la antocianinas son excelentes aliados contra los radicales libres, a menudo responsables de la aparición de enfermedades crónicas como las cardiopatías y la diabetes.