Cólico – Primera parte

Los ataques de llanto prolongados y aparentemente desmotivados que afectan a los recién nacidos en los primeros 3-4 meses de vida, generalmente al final de la tarde o temprano en la noche, se denominan “cólico“o también”cólico gaseoso“.

El cólico es un trastorno que afecta aproximadamente al 10% de los bebés y ocurren independientemente del sexo o la raza, tanto en bebés alimentados con leche materna como con biberón.
El bebé suele empezar a moverse inquieto con los puños cerrados, llora con rabia, mantiene las piernas flexionadas sobre el abdomen y repite movimientos de succión como si tuviera hambre.

La causa
La causa del inicio del cólico infantil aún no se ha aclarado por completo.

Entre las diversas hipótesis se encuentran:

– inmadurez del tracto intestinal del recién nacido;
– una succión demasiado apresurada por parte del recién nacido que de esta manera introduce aire además de la leche;
– alergias o intolerancias alimentarias, en particular a las proteínas de la leche o lactosa;
– motivaciones emocionales y estresantes.

Primera cosa que hacer
Lo primero que hay que hacer es contactar con el pediatra quien, después de haber examinado al niño y descartado otras causas, tranquilizará a mamá y papá explicándoles que:

– cólico no representan un riesgo para la salud y no comprometa el crecimiento del niño;
– básicamente se resuelven espontáneamente dentro de los 4 meses de vida;
– cólico no son un signo de mala atención de los padres.