Cánceres de mama, por qué no son todos iguales y cómo se tratan entre sí

El diagnóstico es siempre el mismo: cáncer de mama. Pero dentro de esta definición existen muchas categorías distintas que diferencian una lesión de otra, tanto es así que hoy hablamos de patologías – y por tanto de tratamientos – específicos de cada mujer. De hecho, hoy el especialista es capaz de comprender, basándose en las características de las células cancerosas y las mutaciones que sufren, cómo afrontar la enfermedad y preparar la terapia “a medida” para cada caso individual.

Receptores sí, receptores no

En primera instancia, gracias a la biopsia del tejido tomada por el cirujano y analizada por el experto, es posible descubrir primero si existen receptores específicos que puedan “guiar” la terapia. Estos son “señalizadores” que se encuentran en las células y reciben “información de sustancias que circulan en la sangre, como las hormonas”. Por tanto, la célula neoplásica puede verse afectada por estos estímulos. Sin embargo, la forma más común es el cáncer de mama que es positivo para receptores hormonales: si estos están presentes, la unidad maligna tiene estímulos que le permiten replicarse y reproducirse mejor. La presencia de estos receptores se suele considerar en función de su cantidad: si su número es mayor, de hecho, la acción sobre el desarrollo celular es mayor. En general, en aproximadamente dos de cada tres casos de cáncer, la enfermedad se presenta con estas características, aunque con diferentes “cantidades”. La situación es diferente en caso de positividad para HER-2. El tumor en este caso se caracteriza por la producción excesiva de un gen que se “expresa” en cantidades excesivas: este actúa como receptor y está presente en la membrana externa de las células patológicas. En este sentido, la positividad para HER-2 (HER2 +) se convierte en una característica del tumor: en promedio, uno de cada cuatro casos de tumores tiene estas características. Evidentemente, la presencia de los receptores no siempre es tan específica, por lo que también es posible tener una doble sensibilidad. Finalmente, existe una tercera posibilidad, a saber, la ausencia total de receptores. Esta situación ocurre en el tumor triple negativo: en este caso, las células tumorales son negativas tanto para los receptores hormonales como para HER-2. En promedio, alrededor del 15 por ciento de las lesiones tienen estas características: el cuadro es más común en mujeres jóvenes.

Cuando el tumor avanza

En cinco a diez de cada cien casos, cuando se descubre el cáncer de mama, ya ha hecho metástasis. Y aproximadamente tres de cada diez mujeres desarrollarán esta situación a lo largo de su vida, incluso después de haber sido diagnosticadas con cáncer en etapa temprana y tratamiento posterior desde el comienzo de la enfermedad. En estos casos, la diseminación del cáncer de mama afecta a otras áreas del cuerpo, como los huesos, el hígado, los pulmones o el cerebro. El cáncer de mama metastásico, a diferencia de la forma no metastásica, es un tumor que ha invadido vasos sanguíneos y / o linfáticos y ha alcanzado otros órganos y tejidos, desarrollando nuevas localizaciones de enfermedad distante macroscópicamente visible. En Italia hay más de 37.000 mujeres diagnosticadas con cáncer de mama metastásico: alrededor del 10% de ellas tienen entre 40 y 49 años, por lo tanto son mujeres jóvenes, en medio de su vida familiar y profesional, como madres, esposas y trabajadoras. En estos casos, la enfermedad tiene un impacto profundo en toda la familia. De ahí la necesidad de opciones terapéuticas innovadoras que garanticen cantidad y calidad de vida.

Federico Mereta