Anestesia, seguridad en tiempos de Covid-19

Los asirios, para no hacer sufrir a los que tenían que sufrir una amputación, “estrangulaban” a los destinados a una operación comprimiendo la carótida, para “cortar” temporalmente el suministro de sangre al cerebro. Poco después, los egipcios pensaron en métodos menos sangrientos para hacer que los que estaban destinados a una operación sintieran menos dolor, utilizando hielo como anestésico. Hoy, para quienes necesitan anestesia general, los tratamientos son muy diferentes y mucho más efectivos. Incluso en tiempos de Covid-19.

Rutas “ad hoc” para quirófano

La palabra clave, en los centros sanitarios, es más que nunca “seguridad”.. Y la necesidad de someterse a una cirugía bajo anestesia general no puede excluirse de la garantía de que el hospital sea capaz de minimizar los riesgos de infección por el virus Sars-CoV-2. El lo recuerda Vito Torrano, Jefe del Bloque Operativo 1 – Hospital ASST Grande Metropolitano Niguarda de Milán. “Hemos ajustado protocolos específicos y caminos propios para aumentar la seguridad de pacientes y operadores – explica el experto.

Todo comienza desde los días previos al ingreso, en lo que se denomina “preingreso”, con el anestesista eligiendo la mejor técnica y el paciente que ingresa al hospital lo menos posible. Luego, antes de la cirugía, se solicita un hisopo para evaluar la posible positividad al virus Sars-CoV-2 del sujeto. Si el hisopo es negativo, pasa al quirófano, en caso contrario el cirujano informa al anestesista sobre la necesidad o no del no aplazamiento de la intervención ”.

La SIAARTI, sociedad científica que aglutina a especialistas en anestesiología y reanimación, ha desarrollado una serie de atenciones clínico-organizativas adoptadas para hacer que el curso del paciente sometido a procedimientos quirúrgicos sea lo más seguro y rápido posible, mejorando la posibilidad de recuperación y la posibilidad de sanar en menos tiempo – como él explica la presidenta Flavia Petrini“. El hilo común deasistencia perioperatoria es la interacción entre los operadores del equipo, de los cuales los anestesiólogos-resucitadores y los cirujanos son los actores médicos, pero que también incluyen enfermeras debidamente capacitadas y que deben hacer que la recuperación del organismo después del trauma quirúrgico sea lo más simple y libre de complicaciones posible, adoptar técnicas y estrategias farmacológicas para “personalizarse” al caso ya los riesgos esperados, de los que depende el pronóstico de la intervención.